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Muchas personas tienen la idea de que se puede medir la calidad de un cirujano plástico, dependiendo de la función, la armonía y belleza de las narices. La Rinoplastia es tal vez uno de los procedimientos que más conocimiento exacto de la anatomía, fisiología y técnica quirúrgica pueden requerir. La Rinoplastia, a secas, no es otra cosa que el moldeamiento de la nariz, generalmente por causa estética y en algunos casos de secuelas de trauma y anomalías congénitas. Generalmente se combina con la Septoplastia, o corrección del tabique nasal, aquella lámina de cartílago que divide las fosas nasales, y que muchos confunden con el dorso nasal. |
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Fusionando los dos términos, la Septorrinoplastia es el tratamiento funcional y estético que necesita cualquier paciente que además del deseo de un cambio estético en la forma de su nariz, requiere la corrección de la función nasal, muchas veces afectada como consecuencia de esos traumas deportivos o de infancia. Grandes profesores a nivel mundial, han escrito enormes cantidades de artículos médicos a cerca de la rinoplastia, describiendo distintas técnicas, abordajes, suturas y cuidados postoperatorios. De todo esto se puede sintetizar que la mejor técnica es aquella que permita la liberación de las estructuras que conforman la pirámide nasal, con la menor posibilidad de trauma para los tejidos, disminuyendo al máximo la inflamación y cicatrización, lo que a la postre puede afectar negativamente el buen resultado obtenido inmediatamente a la cirugía. Al respecto el Dr. Jiménez, viajó a Francia para aprender de primera mano del Dr. Gilbert Aiach, toda su experiencia en el manejo de la cirugía nasal, que cuenta con más de 30 años. Afianzando sus conocimientos e incrementando sus destrezas, ha obtenido éxito, en un campo tan competido, pero en el cual el resultado final es la diferencia entre unos cirujanos y otros. No importa si se trata de un paciente con nariz, grande, pequeña, ancha o delgada, aguileña (con giba) o curva, es necesario hacer un planeamiento fotográfico, que debe analizarse en conjunto con el paciente para definir sus requerimientos, siempre teniendo presente en primer lugar, preservar la buena función nasal. Pacientes mayores, mayores de 15 años con autorización de los padres, con cualquier deformidad nasal congénita o adquirida, alteración funcional nasal (rinitis, sangrado, obstrucción o ronquido) pueden consultar para evaluar la posibilidad de obtener mejoría gracias a este procedimiento. La cirugía dura entre 1 y 2 horas dependiendo del caso, es necesario realizarse bajo anestesia general, puede escogerse entre ambulatorio u hospitalizado por 24 horas, luego de la cual viene un periodo de recuperación de tres días, tiempo en el cual, según el caso se retirarán los tapones, yesos o férulas nasales y se cambiaran las cintas que recubren la nariz. Los tapones que permiten que la mucosa de adhiera de nuevo en la cara interna de la nariz, evitan la producción de hematomas que afectan en gran medida la función a futuro. El yeso o las férulas de aluminio, aplicado debajo de las cintas pero nunca en contacto directo sobre la piel, permite a los huesos cicatrizar en la nueva posición y con la nueva forma que el cirujano dispuso, mediante la cirugía. Este permanece en posición alrededor de 7 a 10dias. A partir de entonces solo llevara el paciente unas cintas adhesivas por un lapso de un mes, ayudando a conservar la forma, disminuir inflamación y proteger la piel. El dolor es mínimo (3/10) y la sensación de adormecimiento de la piel demora 4 semanas en desaparecer. Con una mínima incapacidad, el paciente se esta reincorporando a sus labores a partir del día quinto. |
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